Es 13 de Abril de 2020. Llevamos desde Diciembre de 2018 sin vernos. Hay una pandemia a nivel mundial por la que está muriendo muchísima gente. Tú estás en casa de tus padres. Yo, afortunadamente sigo trabajando. Necesito un justificante si quiero salir de casa, y tú casi no sales de tu habitación.
Hoy me has dicho que estás en el hospital con ansiedad. No sé cómo expresar lo muchísimo que te hecho de menos.
Nuestras vacaciones, que teníamos pensadas para el 15 de Mayo, suspendidas. Expectativas de vernos pronto...déjame reir.
Parece que la cosa no puede ir a peor, "no future", como decían los Sex Pistols.
Dentro de un año espero que estemos juntos, al fin.Y, con suerte, casados.
Viajaremos todo lo que podamos. Disfrutaremos de esa vida que durante siete años no hemos podido vivir.
Iremos a comprar juntos, limpiaremos la casa, cocinaremos, dormiremos juntos, profundizaremos mucho más en el idioma del otro.
Nos conoceremos más aún de lo que ya nos conocemos, follaremos como bestias. Quizás haremos algún trío, quizás estaremos pensando en tener hijos.
Haremos nuevos amigos, e incluso viajaremos para ver a los antiguos.
Seguiremos escribiendo en este blog (nuestro segundo blog), y leeremos este post y diremos..."joder, mereció la pena".
Un año, parece una eternidad, pero pasa más rápido de lo que parece, de hecho ya han pasado dos desde que me volviste a hablar, y parece que fue ayer.
Ánimo, mi amor, dentro de un año recordaremos toda esta mierda como un mal sueño. Ánimo, te amo
Este blog se supone que es algo para Ella y para mí, pero si por algún casual aparece algún fortuito lector, que no creo, es de buena educación presentarse, así que empezaré por mí.
Soy español, vivo en una ciudad mediana de Castilla y León, trabajo en seguridad y estoy opositando. Soy un tío normal, ni muy feo ni muy guapo, ni muy inteligente ni muy tonto, muy apasionado, pero en definitiva un tío normal.
Hace nueve años (nueve ya!) Conocí a una chica, estadounidense, y me enamoré perdidamente de ella, y ella de mí. Ella estaba estudiando en mi ciudad, y conseguimos aguantar dos años y medio en una relación a distancia que al final acabó cayendo por su propio peso: la inmadurez de ambos (para ser sinceros creo que yo era bastante más inmaduro que ella), que no teníamos dinero ni trabajo, expectativas irreales por parte de ambos (de nuevo, debo entonar el mea culpa)...en fin, que aquello, por desgracia, acabo como muchas relaciones a distancia hoy en día: cada uno por su lado, y lágrimas por ambas partes.
La otra parte, Ella... quizás no es perfecta...ok, SÉ que no es perfecta, pero para mí es una auténtica diosa: inteligente, atractiva y posee un magnetismo digno de las trampas para moscas (zzzzzzummmm)
En nuestra anterior etapa, hicimos un intento de blog, que al final, entre unas causas y otras, se quedó prácticamente en nada. El otro día Ella me pidió volver a intentar lo del blog, y aunque a mí no me entusiasmaba la idea, me puse a ello. Y por casualidad, encontré aquel blog que hace años había quedado en el olvido, y no pude ver más que un estúpido escribiéndome desde el año 2012.
Estúpido por las esperanzas irreales que mantenía, por no estar dispuesto a hacer lo necesario para mantenerLa a su lado, y por pensar que las cosas salen de un día para otro (esa es una lección que mi querida oposición me está enseñando a la antigua usanza, a base de golpes).
Supongo que los años le vuelven a uno más inconoclasta, se cuestiona todo, se derrumban los dogmas que siempre habíamos tenido por ciertos y pasamos a un pragmatismo más práctico: a vivir el día a día, a intentar asegurar lo que queremos para el futuro y a olvidar los castillos en la arena.
Me despierto pronto. Ha sido una mala noche, han llamado del teléfono de guardia y me ha tocado trasnochar, y no se duerme igual, así que estoy muerto.
Me ducho y me tomo el café lo maás rápido que puedo y cojo el coche. No sé exáctamente donde me toca ir a trabajar ni si puedo aparcar por allí, así que he optado por la sana decisión de aparcar en un sitio que sé que puedo, y luego ir andando.
Cojo el coche y miro el móvil en lo que el motor se calienta.
- Buenos días, principito. Qué tal has pasado la noche? - Buenos días, princesa. bien, y tu?- contesto a regañadientes-
Leer eso de principito en la pantalla del móvil me produce el equivalente a oir un tenedor rechinando en una pizarra. Creo que la situación con esta chica se me está yendo de las manos, y tengo la sospecha de que en breve voy a tener que partirla el corazón. Pero de momento no es demasiado insoportable, y lo puedo aguantar aunque ella ya ha hecho algunas insinuaciones de que quiere algo más serio. Pego una última calada mientras un escalofrío recorre mi espalda y arranco el motor de mi coche.
Mientras conduzco, suena en el equipo de música del coche "Deceptacon" de "les tigres", y olvido instantaneamente el mal sabor de boca que tengo después de mentir a Cuarenta y lo bajo que me hace sentir. Recuerdo las Navidades en Estados unidos con Ella, las noches paseando a la luz de la luna, perdidamente enamorado, la sensación que me producía Ella, de querer volvernos viejos juntos, de felicidad absoluta, de mirar a aquellos ojos oscuros y ese pelo negro como el azabache y sentir que no necesito más en mi vida, que soy realmente feliz.
"Es pronto aún" me digo, mientras repaso mi Plan por quintuagésima vez.
Mi Plan: aprobar la oposición, cogerme un avión y plantarme en su casa con un anillo, y pedirle que se venga a España y que prosigamos con esa vida juntos que siempre he ansiado con todo mi corazón:
Si ya está con alguien, mala suerte, amigo. Más se perdió en Cuba y volvimos cantando. Si dice que sí... No me atrevo ni a pensarlo, no quiero hacerme ilusiones.
¿Cuando empezó a rondarme la cabeza este plan? Creo que fue cuando volví a hacer noches. Hace ya un año y medio o así. Estaba con Noe, y todo parecía decir que iba a durar para siempre. No me producía ese vuelco al coraazón cada vez que la miraba a los ojos, como me pasaba con Ella, pero era muy cómodo. Me permitía, por la noche y cuando la oscuridad hace pensar en ideas descabelladas, imaginarme que Noe me dejaba y yo aprobaba la oposición y me iba a Otrora los mares a buscarla. Intenté hablar con Ella un par de veces, pero parecía inútil. Había desaparecido desde aquél horrible día en que lo dejamos, y apenas contestaba a mis mensajes. Las raras ocasiones en que conseguía hablar con Ella parecía ser porque estaba mal, como si echara de menos lo nuestro...
Y entonces Noe me dejó, y mi imaginación voló libre.
Aparco el coche y miro el reloj. Aún es pronto y puedo ir dando un paseo tranquilamente. Acabo de escuchar la cancion y apago el motor.
Casi estoy llegando cuando mi móvil vibra.
Miro y mi corazón da un vuelco. Es Ella.
- Well, i just had a good, long cry wishing you and I never were apart.
No me lo puedo creer. Estoy parado en medio de la calle decidiendo qué demonios hacer. Lo siento, Cuarenta.
- I miss you too, babe. There´s no one like you
Lo siento, Noe
- Recuerdas el acuerdo de Ted y Robin de los 40 años?- Respondo
Espero un poco, guardo el movil en mi bolsillo y entro en el trabajo con una sonrisa de imbécil y con más esperanza y felicidad de la que he sentido en el último año.